Curitas, agua oxigenada, alcohol, gasas, aspirinas, entre otras cosas. Esto y más es lo que por lo general guardamos en un botiquín de emergencias y es que una herida mal cuidada puede complicarnos bastante. Calmar dolores es fundamental. Acudir al doctor también.
¿Y qué hacemos cuando lo que nos duele es el sentimiento? ¿Cuando tenemos congestionada la visión, el pasado suelta una lágrima y el futuro nos hace estornudar y perder la claridad por segundos?
El dolor del alma es lo más rápido en incubarse, es como una plaga que recorre nuestras venas, hasta llegar a nuestro cerebro en donde se pega como cemento. De no atacarlo en el momento indicado y a la mayor velocidad posible, nos puede causar una pérdida de rumbo inaudita.
Trabajar en la sanidad mental es fundamental para tener una excelente calidad de vida.
Hoy en día el éxito no se mide en bienes materiales, se mide en el nivel de paz mental que tiene tu alma y tu conciencia. Esa paz mental que llegas cada noche a tu examen de conciencia nocturno y repasas tus acciones, tu benevolencia con el prójimo y tu contigo mismo.
Por eso es muy importante empezar a hacer nuestro botiquín de emergencias para el alma, el cual puede contener: mensajes de amor, de perdón, actos de ayuda para con los demás, buenas acciones, flores, sonrisas, abrazos, besos y excelentes intenciones.


